Utilice este medio para presentar y discutir sus proyectos innovadores
Investigación de Futuros | Número 2: El ritmo de la historia
Reseñado el 03/07/09 por prospectiva
Serie de artículos dedicada a los alumnos de la UCES.
N° 2 - 25 de junio de 2009
La búsqueda de las leyes de la historia

Al referirse al intento de los franceses de predecir el futuro descubriendo supuestas leyes del progreso, Stuart Mill no negaba esa posibilidad. Lo que deseaba era que, en lugar de esas supuestas leyes del progreso, se descubriera una ley empírica que dependiera de la mente y de la sociedad humana ( y no de las ciencias físico-naturales) (36). Mill lo expresaba con mucha seguridad: “No creo que nadie discuta que hubiera sido posible partiendo de los principios de la naturaleza humana y de las circunstancias generales [...] determinar a priori el orden en que tiene que realizarse la evolución humana, y predecir, por consiguiente, los hechos generales de la historia hasta el tiempo presente” (36). Esta cita, que nos parece de una exageración ilimitada al creer que el rumbo de la historia pueda ser predicho desde sus comienzos hasta la actualidad, se debió a la gran influencia de la mecánica de Newton y a los hallazgos matemáticos de Laplace (1749-1827). Éste había afirmado en un texto que ya es un clásico del determinismo:

podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría condensar un intelecto que en cualquier momento dado sabría todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen. Si este intelecto fuera lo suficientemente vasto para someter los datos al análisis, podría condensar en una simple fórmula de movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente sus ojos (Laplace, 1819).

Ese “intelecto” al cual se refiere Laplace bien podría ser la mente Divina situada en la Eternidad, pero, en primer lugar, Laplace era ateo y, en segundo lugar, no es que creyera al pie de la letra en su propia declaración porque, de otra manera, no la habría incluido en un texto sobre Probabilidades.

La “ley empírica que dependiera de la mente y de la sociedad humana” a la que se refería Stuart Mill debería ser el nudo de la causalidad en la Historia: “La causa próxima de cada situación de la sociedad es la situación de la sociedad inmediatamente precedente. El problema fundamental, por tanto, de la ciencia social es encontrar las leyes según las cuales una situación de la sociedad produce la situación que la sucede y reemplaza [...]. Esos cambios sucesivos son los intervalos de una generación, durante la cual un nuevo equipo de seres humanos han sido educados, se han desarrollado desde la infancia y han tomado posesión de la sociedad “ (Marías: 35-36).

Descargar el artículo completo:

Datos Personales

    (opcional)

Comentario












      HomeVolver arriba